entre agua y piedras nace
un niño
una mujer escribe
hago del desencuentro un florero
mi hijo deja los zapatos en la puerta
mi hijo deja los zapatos en la puerta
para recibir el regalo de los Reyes
y yo le compro todas las flechas a Cupido
sé que la máscara recubre lo que insiste
que desengañado será el que ame desde la carencia
o se amarre a la orfandad
que no se logra ordenar
la vida y yo le compro todas las flechas a Cupido
sé que la máscara recubre lo que insiste
que desengañado será el que ame desde la carencia
o se amarre a la orfandad
pero aún si en el horizonte está la pérdida
prefiero tus besos al vino
tu piel a la seda de esa blusa la flor al jardín
tu sexo al mío
el descampado
has de perder el amor por darlo por perdido
por miedo a perderlo
en la cama se aprecian los amantes
eres
madeja de arcilla
brisa trenzadainstante
aquí eres
razónhombros de barro
mar en los pies
temblor
nido
es como bailar desnuda ante una persiana a medio cerrar
como balancearme en un taburete
de tres patas
o andar a prisa
con zapatos prestados
las letras de este poema
resbalan húmedas entre
borronespor más que intente recogerlas o alinearlas
ya son un pozo movedizo
me saben dentro y se desdibujan
se hacen otras
testarudas
son de mayo
a los baches en el piso
a ver como caminan todos los cuerpos menos el propio
la velocidad de los autos se escribe tiempo sobre distancia
tiempo suficiente para detallar
cada animal muerto en la autopista y
notar que todos tus poemas son uno mismo por entregas
la respuesta siempre será
la cierta
verdadera por lo que sigue
son larguísimas sombras al breve sol de la mañana
la ilusión de estar en el mismo lugar cede a un parpadeo que resta y suma mirlos
y es el cuerpo el que dice que todo se mueve
Toda la mañana ha hablado el viento
Enriqueta Arvelo Larriva
me voy haciendo cielo claro y sereno
aire que te busca y suelta
hermana de la lluvia
instante frío del pétalo
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