la niña será santa
¿Quién
induce la mano del arquero?
Rómulo Bustos
es oportuno pensar en lo
sutil
escribir aún con las
manos heladas
dejar que el arco arroje
su flechaadvirtiéndole del bosque tras la osada altura
recordar la línea dibujada en el aire
como un canto amado que no se escucha
y guardar la aljaba vacía como un tesoro
darle otro uso a la cuerda
desprendida ya de toda tensión
aligerar la tristeza y el devenir
llevar la memoria del deseo
al refugio de los párpados
hacer de la solemnidad un punto rojo en el mapa
descolgarse a zancadas del sol entre las ramas
de todo brote o florescencia
ser raíz
a
Elizabeth Schön
descubrirse las alas
obligano intentes desprenderte de ellas
u ocultarlas
a partir de ahora habrás de aligerar el peso
ceder las excusas
la invisibilidad
el hastío
al menos hasta que le pierdas
el miedo
al piso
camino por una calle
dibujada entre líneasapenas llueve
mis pasos dicen en voz baja
algo que debo saber
el grano de arena que cae
antes fue piedra
Antonio Tello
clepsidra
la arena que poseo es de grano grueso
aún así la existencia se deslizalo demás
lo aporta la gravedad del asunto
memorabilia
me aparto de la sombra
no estoy ni dentro ni
fuera del espejo me aparto de la sombra
lanzo por la ventana los dados de Luke
y adargo el oído
franqueo la incertidumbre
tomo del tercer cofre lo inestimable
la desnudez del plomo
pierdo
guarecida bajo palabras
hago del destino una
elección
sueño de una noche de invierno
(dramatis personae)
(dramatis personae)
elegir el horizonte
ser un trazo único de Shitao entre tus brazos
bailar un tango con este miedo
bailar un tango con este miedo
a un amor desenfrenado
a no saber apretar bien los dientes
y que se escape la dulzura
a no saber apretar bien los dientes
y que se escape la dulzura
miedo a no saber si me voy o si te quedas
miedo a un amor
que no lo sea
El deseo
es un cangrejo.
Anabel Torres
es un cangrejo.
Anabel Torres
pongamos que hablo de
amor
que tenía razón el vienés
y una vez más el aroma de tu pudor ha hecho lo suyo
pongamos que me bebo el asombro
y dejo que los días sucedan
como cangrejos
que sigo andando
con el cuerpo hecho un tumulto
amándote sin tregua que tenía razón el vienés
y una vez más el aroma de tu pudor ha hecho lo suyo
pongamos que me bebo el asombro
y dejo que los días sucedan
como cangrejos
que sigo andando
con el cuerpo hecho un tumulto
que me contengo
pongamos que aprendo poemas en portugués
para tus ganas de reír
y escucho todo cuanto dices
que encuentro una rama y un cielo alto
para posar esta plenitud
este desamparo
¿vendrías?
deletrearse
en lo imposible del poema
una palabra de más una de menos
una que diga por mil o una que falte
una palabra que baste para sanarnos
el destino
la simpleza de cada
jeroglífico
desvanece los caminos ninguna palabra dice ya la razón de su escritura
cada marca imanta los trozos
en los que otrora me ofrecía
todo es inicio
una palma limpia blanquísima
abre el camino al entusiasmo
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