lunes, 30 de abril de 2012


la niña lee novelas de caballería
nunca entendió
qué tenían que ver los rompecabezas de colores
con su llanto



el psicólogo era amigo de su madre






  

no me sostienen manantiales ni hadas
estoy llena de gritos
de cenizas
la voluntad de existir
ronda mi casa
crece como lisonja de hierba
entre mis ruinas








el camino de regreso nunca es el andado

tres monedas por la libertad del paso esmerado en dilaciones
los tesoros siempre esperan tras la vuelta
como se espera la lluvia
bajo la calma de vasijas sonoras







adentro sigue lloviendo

ordeno mis poemas en orden alfabético
para ver si tienen algo más de sentido

sorda a la vehemencia de los amigos
veo como mis pasos le abren camino
a uno de esos días

dentro de mí se extiende la calle más angosta
ninguna palabra promete ventura







lo he perdido todo tantas veces

me atrae más un mago renacentista
cabeceando entre libros
que el asno de Buridán
llevo puesta una armadura de cartón
busco plazas
igual dan monumentos
o fuentes de agua
un barquito de papel en el bolsillo

el asunto
es cobijar la soledad entre multitudes











Ya eres un manojo de hebras sin amarrar…
Ania Varez



vacío en el vacío
 
enterrar los pies
para volar con los brazos

luz que danza entre tinieblas







tengo una memoria sabia

por más que me esfuerce
sólo olvida lo justo

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